En España cada vez hay más emprendedores. Como no hay trabajo, es necesario buscarse la vida para generar ingresos. No es una buena noticia: podemos crear algo parecido a “la burbuja de los emprendedores”. Espero equivocarme; esto da para otra entrada. El caso es que me gustaría ayudar a aquellas personas que deseen emprender. Mi idea ya tendrá precedentes y pondrá en pie de guerra a mediadores, corredores y muchos profesionales del seguro: ¿por qué no crear un consultor particular de seguros?

Actualmente en internet podemos recabar opiniones y precios de casi cualquier cosa. Por supuesto, podemos recabar precios de seguros. Pero es evidente que, si no somos expertos, podemos tener algún problema con lo que contratemos a través de la web; además hay una gran oferta: terminas volviéndote loco. Por esto mismo, a la hora de contratar un seguro, somos muchos los que preferimos el asesoramiento y el trato personal de un profesional. Pero hay otros clientes que no tienen esa percepción de un seguro: quieren un mínimo de coberturas y el precio es lo que más les importa a la hora de disponer de un seguro. Por otro lado está el cliente al que le interesa el precio del seguro pero necesita coberturas muy específicas, y buscar ese asesoramiento puede resultarle caro. Hay distintos perfiles de asegurados.

Alguien puede saber mucho de seguros y moverse bien por la red, y asesorar sobre qué tipo de seguro es el que más le interesa a su cliente o cuánto se puede ahorrar por cambiar de seguro. Cobra un porcentaje de lo que su cliente se ahorra. Evidentemente no es un profesional, pero está ahorrando tiempo y dinero a su cliente y sólo cobra si cumple con el servicio. No está vinculado a ninguna compañía, por lo que su opinión sólo se basa en lo que le pide el cliente. Puede ayudarle a elegir el seguro de su casa, el seguro de su coche, de viaje, ¡hasta su seguro de salud! Con la relación coberturas/precio que le indica su cliente, incluso puede redactarle un informe con opiniones y precios de la competencia. El consultor no necesita oficina, sólo un acceso a internet y un teléfono. La creación de esta figura pondría en pie de guerra a los profesionales del seguro, pero es cierto que muy pocas de las operaciones de venta de seguros se llevan a cabo a través de internet, por lo que su negocio no peligra. Es una figura que puede nacer al amparo de las opiniones y los multitarificadores que hay en la red.

Una idea más para emprendedores. Saludos.